Manifiesto I
sí, está bien, si me atengo a mis fuentes, si me guío por esa llama caprichosa que es la lectura, caprichosa e indefinible, hablamos de mi limitado gusto literario, de mi escritura tentada por esa búsqueda estétita o poética, tentada por esos escaparates oscuros de la realidad que no me salen, debo decir, entonces, sí, a simple vista, que la literatura, es decir, mi literatura, será realista o no será nada. nos nos pongamos engominados, no me pidan definiciones ni hablemos obviedades. dejaré entonces el mundo de los fantasmas y de los muertos para que hablen los vivos, dejaré a otros el relato de la ironía, psicológico o pajológico, de mundos imposibles, metáforas inabarcables, me atendré a lo que me rodea, sabiendo, claro, que no es todo, porque ese todo al mismo tiempo que me supera me consume, dejaré a la poesía andar su camino insaciable por nombrar lo innombrable, volveré a lo conocido y a lo que me resta por conocer, le daré vueltas a lo real irreal sabiendo, sí, que lo mismo se puede decir de muchas formas, pero dejemos tranquilos a los géneros, dejemos tranquilas a las nuevas tecnologías. nada más. he dicho.
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