Ficciones
Hace un tiempo necesitaba un auto para uno de mis cuentos. Había escrito sólo la marca: Peugeot 504. Aunque tenía una idea vaga de como sería, lo fui tuneando de a poco con detalles inexistentes. Por esas cosas maravillosas de la literatura, ayer volviendo a mi casa, mucho tiempo después, me lo encontré. Techo y baúl negro, el resto azul marino, un alerón, llantas de aleación plateadas, caño de escape libre, vidrios polarizados. Intenté seguirlo un par de cuadras hasta que se me perdió. Esa noche soñé con una cupé fuego verde, doble caño de escape con la suspensión retocada y las cubiertas finitas. Cuando me senté para retomar aquel cuento, el auto de la ficción se parecía tanto a uno como al otro, al de la realidad y al de mis sueños. Cosas que pasan, supongo.
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1 comentarios:
Que bbbbien que te veo en un fuego nennnneeee
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